15.12.2025

Contexto 0

Réplika Teatro trabaja desde hace unos años en una línea curatorial y de apoyo centrada en los nuevos lenguajes artísticos, acogiendo y acompañando a creadorxs que desarrollan una investigación constante y una permanente y profunda reflexión sobre su práctica y su relación con el presente. Tanto Réplika como la comunidad artística que se ha ido generando a su alrededor, se reconocen en una contemporaneidad escénica post disciplinar, donde se favorece la apertura y el diálogo entre las artes de una forma transversal, tal y como viene sucediendo en el arte contemporáneo desde hace tiempo.

 

Es así como se ha ido estableciendo una conversación abierta y constante entre la sala y lxs artistas, entre los lxs propixs creadorxs y sus poéticas, y también con los públicos que se han ido acercando con la curiosidad, la inquietud y el interés de quien busca una determinada expresión cultural, abierta a la sorpresa, conscientes del valor y la importancia de la recepción en la relación con el hecho artístico.

 

Seguir y profundizar en esta línea de trabajo pasa también por generar y proteger los contextos que ayuden a participar de estas conversaciones abiertas en toda su dimensión. Inauguramos aquí este espacio virtual que hemos llamado sencillamente CONTEXTOS, para recoger y ampliar lo que ocurre en los diversos ámbitos de actividad de Réplika Teatro, tanto lo que tiene que ver con su programación regular como sala, como con las residencias artísticas o las iniciativas derivadas de su parcela educativa, con el ánimo de seguir habitando un presente vinculado a las investigaciones pretéritas y a las repercusiones futuras.

 

Esta necesidad de contexto no es solo de Réplika y de su línea artística. El mundo y su ecosistema informativo contemporáneo, lleno de diagnósticos vacíos y contenido flotante, sin marco ni jerarquía, que solo atiende a un algoritmo, no ofrecen muchas garantías para aquellas personas que quieren entender la manifestación artística como fenómeno que habita un lugar y un tiempo, con sus implicaciones políticas, estéticas, emocionales o, incluso, económicas. Velocidad, aceleracionismo cultural, hiperreactividad, literalidad extrema, desmemoria, arbitrariedad, inutilidad, saturación, empacho o una infantilización que pone la ofensa por delante del ejercicio de comprensión, son dinámicas que neutralizan una actitud crítica y reflexiva, que es precisamente lo que requiere la generación de contextos.

 

En nuestra cultura actual, la obra ha dado paso al contenido y cualquier aspiración de contextualización o análisis crítico se ha reducido al comentario, casi siempre 99% emocional, 1% racional. Esta tendencia desdibuja el sentido del arte y, por tanto, el sentido de su recepción. La verdad está en crisis. La información está en crisis. La palabra crisis alude a algo que se rompe y, porque se rompe, exige analizarse pieza por pieza. El criterio (palabra que tiene la misma raíz etimológica que crisis), sirve para estudiar algo en profundidad con el fin de emitir un razonamiento adecuado. La crisis nos invita a pensar.

 

Frente a la creación de contenidos, que aliena y atomiza, la creación y protección de contextos nos sirve como tabla de flotación en un mar sobresaturado de opiniones rápidas y superficiales, de brainrot y fandom desatado (súper fans víctimas de los mercaderes de auras). Dice la filósofa Marina Garcés en Nueva ilustración radical que “sabemos mucho y podemos muy poco. Somos ilustrados y analfabetos al mismo tiempo. Sin el ejercicio de la crítica, el conocimiento tiende a volverse inútil porque, aunque accedamos a los contenidos, no sabemos cómo ni desde dónde relacionarnos con ellos”.

 

La verdad, la aspiración a la verdad, como el arte escénico, es cosa lenta, pero como no tenemos tiempo, compramos marcos, juicios y opiniones que se fabrican fuera de nuestro criterio y que luego intentamos acomodar a él. Todo es desde el yo y para el yo, pero adquirido en plataformas que roban atención y abonan el culto a la personalidad propia desplegando un espacio de exposición permanente. En definitiva, delegamos nuestra inteligencia, y una inteligencia delegada es a-problemática e irreflexiva. Si es a-problemática es a-crítica y nos aboca no ya al estancamiento cultural al que nos han empujado las plataformas socio digitales, que son “sistemas que exigen relevancia a toda costa y destruyen los contextos”, sino a un “apocalipsis semántico, un nuevo realismo estético donde el buen gusto es irrelevante porque no se puede cuantificar”, como explica el analista cultural Frankie Pizá.

 

Es en este contexto de nueva mutación antropológica, por usar un término pasoliniano, en el que asumimos la necesidad de más contexto, para expandir la actividad de Réplika Teatro y darle mayor relieve. Primero para sacar a la institución “teatro” de ese lugar de orgulloso aislamiento, que se retroalimenta de convención eufórica y tradición endogámica. Frente a esa realidad teatral que solo busca certezas y sentencias, es necesario elevar un juicio situado, un criterio profundo, una voz definida capaz de ordenar lo que las dinámicas algorítmicas dispersan sistemáticamente, con el fin de ensanchar el campo de lo que puede pensarse en las artes escénicas. Un pensamiento curatorial y contextual que ofrezca confianza, consistencia y valor añadido.

 

Aportamos contexto desde una posición, desde una subjetividad consciente, sin fanatismos, abiertos a los grises, los contrastes, las contradicciones y los límites propios. El deseo es que este espacio de reflexión pueda establecer un pacto de confianza con lxs posibles lectorxs, que poco a poco puedan apreciar nuestro criterio, con sus relieves y sus vacilaciones. Hablar del contexto de lo que sucede en Réplika significa cuidarlo, primero por la propia pertenencia a ese mismo ecosistema, lo cual requiere una natural implicación. Segundo porque a través de esa implicación, se llama la atención sobre este vaciado de sentido sistémico y sistemático en el que toda transmisión de saber se reduce a un scroll infinito. Por eso nos apetece compartir una voz propia, consciente y cordial.

 

Nuestros CONTEXTOS no serán solo textos, sino que aglutinarán actividades diversas, entrevistas, encuentros, producciones sonoras, audiovisuales y fotográficas, e intentos de comunicarnos con la comunidad de Réplika Teatro de una forma orgánica a través de dispositivos en resignificación, como la newsletter. Además, este movimiento cumple un objetivo también archivístico: que deje un poso, una huella, una marca en el tiempo, un documento, un recuerdo, algo que no muera en el proceloso mar de la contemporaneidad frente a la condición efímera de las artes escénicas, un testimonio siempre vivo y siempre necesitado de respiración asistida, un boca a boca y un beso en el mismo gesto.

 

Gracias por leer, participar, compartir. Gracias por dejaros acompañar y acompañarnos.

Réplika Teatro