NUESTRA COCINA

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Parafraseando la famosa cuestión de Shakespeare: “El mundo es un teatro”, podríamos decir también que “el mundo es como una cocina”, o como Quevedo: “El mundo es una posada”. De hecho Alfredo, el personaje de la obra, dice en algún momento: “…el mundo está lleno de cocinas como ésta. Sólo que a algunas las llaman oficinas, fábricas…”

Así que la obra “Nuestra cocina” es una parábola de nuestro mundo, de nuestra realidad mas próxima. Es una metáfora sobre el esfuerzo incesante y tantas veces inútil, que tenemos que realizar día a día sin entender verdaderamente por qué y para qué lo hacemos. Es un pretexto para poder hablar del ser humano expuesto a un trabajo mecánico, frenético y no deseado. Es un paréntesis interminable en un sueño por un mundo mejor.

La acción transcurre en una cocina de un gran restaurante. El lugar podría ser cualquier ciudad del mundo, cualquier ciudad de España. Los personajes son cocineros, pasteleros, camareras y otros empleados de tantas cocinas y de tantos restaurantes. Un día en el trabajo de esta gente nos basta para presenciar toda una encrucijada de deseos, odios, amores y frustraciones de un grupo de personas cuyo único objetivo es aguantar otro día más para ahorrar dinero y poder vivir mejor.

El ritmo del trabajo en la cocina es agobiante, el trabajo repetitivo y estresante. Todo se reduce a preparar los alimentos, servirlos, retirar las sobras, limpiar, ordenar los utensilios… Y así día tras día, mes tras mes y año tras año. En el camino surgen conflictos relacionados con las esperanzas humanas nunca alcanzadas, con los amores imposibles de realizar, con los celos y xenofobias más inesperadas y violentas.

Hay 16 personajes en nuestro montaje, hay 16 actores sobre el escenario. El espectáculo está lleno de ritmo y acción. De hecho, nuestro objetivo principal era recrear el mundo de una cocina sin llegar a mostrar una cocina concreta, era más importante la atmósfera, las emociones, la tensión que se vive en ese lugar, los sentimientos humanos en situaciones límite y el deseado descanso para poder soñar de nuevo.

A través de una puesta en escena sencilla en la planificación estética, pero muy intensa en la parte interpretativa, creamos un espacio poco usual en el teatro, pero muy atractivo por la cercania de la acción. El espectador está, prácticamente, dentro de la cocina, dentro de los acontecimientos, rodeado por los problemas de sus protagonistas.

Hay un importante trabajo de ritmo, de sugestión a través de pequeños detalles, de un realismo psicológico visto por una lente muy gruesa.

 

Con:

Joaquín Abad – Lourdes Agudo – Ángela Boix – Boj Calvo – Ana Carril – Inmaculada Cuevas – Marisa Cuevas – Pablo Chiapella – Inmaculada Gelado – Enrique Leal – Paloma Leal – Julio Mardelo – Patricia Míguez – Nélida Pereira – Rodrigo Ramírez – José Manuel Taracido – Camilo Vasquez

Dirección musical: Chema Pérez

Puesta en escena: Jaroslaw Bielski