LOS EMIGRADOS

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de Slawomir Mrozek

Dirección: Jaroslaw Bielski y Socorro Anadón
Reparto: Jaroslaw Bielski y Emilio Gómez
Compañía Réplika Teatro

Traducción y adaptación: Jaroslaw Bielski
Escenografía: Gabriel Carrascal
Vestuario: Rosa García Andújar
Espacio sonoro: Chema Pérez
Iluminación: Ana Coca
Fotografía: Mikolaj Bielski
Ambientación: Germán Quejido / Jose Antonio Carmona
Realización de escenografía: ESYTE
Diseño de carteles: Kike de la Rubia / Jaime Nieto
Producción: Socorro Anadón-Réplika Teatro

Gira:
*21 de enero de 2012: Teatro Jovellanos de Gijón
*3 de febrero de 2012: Teatro Principal de Zamora
*del 10 al 15 de abril de 2012: Auditorium de Palma de Mallorca
*19 de septiembre de 2012: Festival de Teatro Ciudad de Palencia

Sinopsis:

Dos personajes peculiares conviven en el subsuelo, un sótano insalubre. Nadie sabe de dónde son, ni tampoco cómo fueron a parar a ese lugar. Todo parece separar a estos dos desarraigados sin nombre, que tienen como único equipaje los recuerdos de un lugar que tuvieron que abandonar. El primero, AA ( Jaroslaw Bielski), es un intelectual, refugiado político, aferrado únicamente a sus ideas. Cínico y manipulador, usa hasta la saciedad discursos elegantes dejándose embriagar por sus propias palabras. El segundo, XX (Emilio Gómez), es un obrero, ferozmente materialista y apolítico, obsesionado por el trabajo y el ahorro compulsivo para, cuando regrese a casa, poder deslumbrar a todo el mundo. El humor de Mrozek desempeña un gran papel en este juego de reflejos. Se trata de un humor de una profunda inteligencia. Su risa es amarga, incisiva. Es la risa del hombre que sabe que nuestra existencia no tiene consuelo.




ESCLAVOS DE LA GLOBALIZACIÓN:

En los tiempos actuales de globalización y crisis de ideales, la obra Los Emigrados de S. Mrozek adquiere un valor de actualidad sorprendente y aterrador, toca de lleno el eterno problema del ser humano entre “tener” y “ser”. El autor nos hace presenciar una disección teatral de dos personas, representantes de la esclavitud moderna a la que está sometido el ser humano tanto por los poderes políticos y económicos como por él mismo, por su propio deseo de poseer riqueza. Dos hombres procedentes de países del Este europeo conviven en un sótano. Uno de ellos, AA, parece ser un emigrante político, otro, XX, es un emigrante económico. Uno huye de la falta de libertad, otro huye de la miseria. Ambos conviven en un sótano de mala muerte. Comparten el espacio, la comida, los cigarrillos, pero les separa casi todo en lo que creen. AA es un intelectual. XX un obrero que únicamente quiere ganar y ahorrar dinero. AA no trabaja, casi no sale del sótano, parece dedicarse a estudiar el comportamiento de XX, una especie de esclavo de los tiempos modernos. Acusa a XX de ser primero un esclavo del sistema político y ahora ser esclavo del sistema económico. Según él, tanto una como otra forma de esclavitud anulan al ser humano a un simple animal de carga. AA quiere revelarse contra eso, pero sólo verbalmente, soñando escribir un día un libro sobre el esclavo ideal. XX no comparte las ideas de AA. Quiere ganar dinero para poder un día volver a su país siendo rico, construir su propia casa, presumir de su riqueza y hacer como otros ricos: vivir de las rentas. El hecho de ser los dos extranjeros potencia su desarraigo en una sociedad a la que no entienden del todo, o no son capaces de comprender condicionados como están por las costumbres y los vínculos emocionales con sus lugares de origen.

Jaroslaw Bielski